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Hablar del pasado no suele ser divertido para los que nos escuchan, especialmente si son nuestros hijos, especialmente si no quieren escuchar hablar de nada que no sea la nueva X-Box que tienen sus amigos pero no ellos, de la nueva Play-station 3 que tienen sus amigos, pero no ellos.
Porque nuestros hijos, esos vastagos que con tanto amor y dedicación criamos, no estan interesados en nada de lo que podamos contarle sobre nuestro propio pasado, y no estan nada interesados de lo que podamos contarle sobre nuestros propio pasado por una razón simple: ellos creen que el present es insuperable y el pasado, cuanto menos, aburrido.
Esto es un error de su parte, porque si nos escucharan, si realmente nos escucharan cuando les hablamos podrian aprender mucho de la Jaen del ayer, de esa ciudad que nos vio pasar corriendo de niños durante tantas tardes, durante tardes innumerables.
Tardes interminables donde nos divertiamos a mas no poder, tardes interminables donde corriamos, nos reiamos, nos perseguiamos y sentiamos que la vida, la verdadera vida, fluia a traves de nuestras venas. El broche de esas tardes epicas era siempre el mismo: disfrutar una naranjas valenciana, rica, redonda, bella, jugosa, una naranja que nunca parecia acabarse. Una naranja que nos devolvia el placer de sentirnos vivos y la energia gastada tras tantas horas de juego.
Lamentablemente los niños de hoy no conocen esa epoca, donde uno se divertia sin una computadora, y tampoco saben lo que es terminar un dia lleno de diversiones sintiendo en la boca el sabor de una verdadera naranja porque no las han probado. Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada.
Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron permitirle a la gente comprar sus naranjas valencianas, tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si usted vive en Jaen y quiere comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores. Podemos asegurarle que no se arrepentira al hacerlo: http://www.naranjasdelmijares.com

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