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"No veíamos nada, todo era humo negro y no podíamos respirar" Dos vecinos de la calle Alcalá que han resultado intoxicados esta madrugada por el incendio de una casa relatan cómo huyeron del edificio. Un cigarrillo olvidado junto a un sofá fue la causa del desastre "No veíamos nada, todo era humo negro y no podíamos ni respirar". Así describe Encarnación Martínez la situación en la que se encontró esta madrugada, junto a su marido y su hija de cuatro años en su casa, el cuarto piso del número 12 de la calle Alcalá, en el barrio de Casería de Aguirre. Una vivienda situada en el tercero registró un incendio a las 3.30 horas de la madruga y esta mujer y su familia, junto a otra de la misma planta, quedaron atrapados por el humo que invadió las escaleras y los pisos superiores. "Intentamos subir a la azotea del edificio, pero no podíamos por la cantidad de humo que había. Al final, mojamos toallas para taparnos la boca y bajamos como pudimos por las escaleras", relataba Encarnación este mediodía, ya recuperada. A pesar de que se salvaron de las llamas, ella y su hija, el vecino de enfrente y el bebé de éste -de 17 meses-, fueron trasladados al hospital Clínico con síntomas de intoxicación. "Cuando llegué a la calle y solté a mi niña me desmayé. No sé si fue por los nervios o de la intoxicación", cuenta Miguel Madrid, el otro vecino que fue atendido por los médicos. Siniestro total Estas dos familias y sus pequeños respiraban hoy tranquilos y recuperados, pero estupefactos al ver la magnitud del incendio. Tanto ellos como el resto de vecinos se acercaron a la vivienda siniestrada, ubicada en el tercer piso, para ver el estado en el que quedó: completamente destrozada. Ahora esperan la visita de un perito que valore si se puede vivir en el piso inmediatamente superior al siniestrado, ya que el fuego dañó la estructura del techo. "No estamos seguros de que esto esté habitable", afirman. En el interior de la casa incendiada, en la que aún humeaban los rescoldos, se lamentaba la joven que se encontraba sola cuando comenzó el incendio. Y explica cómo sucedió todo: "Dejé un cigarrillo encendido en la mesilla que había junto al sofá, en el salón, y me fui a tender la ropa de la lavadora. Cuando me di cuenta la casa estaba ardiendo. Una ráfaga de aire tiró el cigarro en el sofá y prendió todo en llamas", relata Inma llorando al ver que las llamas lo habían devorado todo. "Lo peor es que la casa no es mía. Vivo de alquiler. Si antes tenía poco, ahora ya no tengo nada". Textos tomados del Diario Ideal
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