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Un taxista linarense es herido en un intento de atraco en un servicio El suceso ocurrió cerca de la medianoche en la carretera de Baños de la Encina poco después de recoger a la autora en la barriada de Arrayanes Dados los últimos acontecimientos ocurridos en la provincia de Jaén, la profesión de taxista pronto contará con un plus de peligrosidad dadas las circunstancias. En tan sólo siete días se han registrado dos agresiones a un miembro del gremio. La última ocurría en Linares, cerca de la medianoche del pasado domingo, cuando Manuel Maldonado, taxista desde hace casi 20 años, recogía a una mujer en la gasolinera de Arrayanes. Poco después de recoger a su pasajera, Manuel Maldonado, que ese es el nombre del taxista agredido, se encontraba en una situación que a muy pocos les gustaría vivir en sus propias carnes, más aún cuando muchos de los taxistas de la provincia tienen fresca la imagen de José Ángel Ortega, el taxista agredido y secuestrado hace poco más de una semana en Jaén con toda la cara llena de moratones. «Son momentos en los que no sabes como reaccionar porque ni siquiera sabes de lo que es capaz la persona que llevas dentro en el coche», afirma Manuel Maldonado 48 horas después del episodio. Afortunadamente, para el taxista linarense todo ha quedado en una «historia» para contar, y de la que sólo quedará el susto y una cicatriz en el brazo, donde fue agredido con una botella, por lo que tuvo que ser atendido y necesitar puntos de sutura. «Tuve suerte y quizás sangre fría, pero lo cierto es que cuando salí del coche me caí al suelo porque de los nervios me pesaban los pies», recuerda. Advertencia Todo ocurría cerca de las 23:30 horas del pasado domingo, cuando Manuel recogió a una mujer en la gasolinera de la barriada linarense de Arrayanes. Se dirigía a Baños de la Encina, cuando una vez tomada la carretera la mujer le clavó algo punzante a un lado del cuello y le insistió en que abandonará la carretera para dirigirse a uno de los caminos que la rodean. Consciente del peligro que eso podía suponer, el taxista continuo por la vía hasta que vislumbró un coche que venía por detrás. «Se me ocurrió poner las luces de emergencias y atravesar el coche para que pararán», explica Maldonado. Fue entonces cuando consiguió salir del coche, a la vez que la agresora cogía una botella rota en el asfalto y le hería en el brazo. «Intentó llevarse el coche, pero como se le caló salió huyendo campo a través. Al final sólo se llevó el cambio», narra algo más tranquilo. Una agresión, la segunda en 15 días, que afortunadamente tuvo menores consecuencias que en el caso de la capital. Dos sucesos que mantienen a los taxistas en vilo, sobre todo a los del turno de noche, ya que en ambos casos las agresiones se produjeron de madrugada Textos tomados del Diario Ideal
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