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Vitor de Carlos III - Otiñar - Rutas Turisticas de Jaén Desde el Vitor, que es como popularmente se conoce este mirador, contemplamos buena parte de la Sierra de los Propios y Otiñar. A nuestros pies se abre la abismal garganta de los Cañones del Quiebra Jano, espectacular pórtico rocoso a partir de la cual el río deja la sierra y forma una fértil vega. La pared de la Bríncola se levanta frente a nosotros formando un tajo de casi 200 mts. Desde aquí podemos iniciar un recorrido que podríamos llamar “ecológico-antropológico”, pues en el él se van a combinar la naturaleza con interesantes restos arqueológicos prehistóricos. La zona está plagada de cuevas y abrigos con valiosísimas muestras de arte rupestre y sería necesaria una guía específica para describirlas en detalle. Sin ir más lejos, en la cara norte del cerro Veleta en el que nos encontramos, a sólo 100 mts del Vitor y por encima de la carretera la cueva de los Herreros, con figuras de animales y antropomorfas de color rojo. La ruta la iniciaremos tomando una vereda que se inicia junto a un corral de ganado debajo del Vitor y ascendiendo hasta un vallecillo que se forman entre el cerro Veleta y el cerro Calar. Ahí nos encontraremos con un dolmen paleolítico que sirvió de enterramiento colectivo. En la zona, donde se respira misterio y magia, se aprecian, semienterradas, otras enormes piedras con forma circular por lo que es posible la existencia de otros dólmenes. En la cumbre del cerro Veleta se adivinan restos de una muralla a lo largo de unos 125 mts. formada por varios montículos de piedra en hilera y que termina en unos crestones donde se encuentra la cueva de los Bastianes. No es raro encontrar restos de xiles pertenecientes a cuchillos raspadores y puntas de flecha. Ahí se encuentran también unas columnas circulares de piedra. Aún no se han llevado a cabo excavaciones en el lugar por lo que su estudio está pendiente. A unos 150 mts. por encima del dolmen pasa el canal del Quiebrajano. Tomaremos la senda que lo recorre en dirección sur hasta llegar a un túnel que se introduce en el cerro Calar. Justo debajo de la entrada del túnel, al comienzo de unas paredes rocosas se encuentra la cueva de los Soles, en la que también existen clarísimas pinturas rupestres de gran tamaño. Continuamos nuestra ruta atravesando el túnel y por encima del canal vamos, entre peñascos y pinos, bordeando la ladera. Las vistas del valle y de las paredes de la Bríncola son espléndidas. La vereda termina en la linde de los pinos con una zona de olivar que nos separa de la aldea abandonada en Otiñar, cuyas casas veremos desde aquí y hacia las que nos dirigiremos olivar abajo. Atravesamos la calle principal del pueblo fantasma y en su extremo opuesto encontraremos un gran cortijo con cocheras. Por debajo de este cortijo parte un camino de uno dos kilómetros que nos devuelve en dirección contraria a la que hemos traído hasta la carretera. Subimos por ella, bajo unos tajos donde se practica la escalada, hasta el Vitor. Jaén - España
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